Audi e-tron, el SUV eléctrico de Audi, tendrá 500 km de autonomía

El Audi e-tron, el SUV eléctrico de Audi, tendrá 500 km de autonomía

Audi lleva mostrando prototivos de SUV eléctricos desde tiempo atrás, pero el Audi e-tron será el primero que se haga realidad en el mercado. Este modelo será, según la directiva de la compañía alemana, el primer SUV eléctrico de altas prestaciones en el mercado, y ofrecerá una autonomía cercana a los 500 km de autonomía. De momento, lo más parecido es el Model X de Tesla, ya ofrece un máximo de autonomía rondando también los 500 kilómetros según homologación. Este es uno de los puntos cruciales para Audi, según han dado a conocer.

Por primera vez, el Audi e-tron se dio a conocer en el Salón del Automóvil de Frankfurt, el pasado año 2015. Y ya en aquella presentación se reveló que está cerca a ser un modelo de producción. Ahora, poco menos de dos años después, sabemos que el Audi e-tron llegará al mercado en 2018, y con un sistema eléctrico que le permita alcanzar los 500 kilómetros de autonomía, al menos según las cifras oficiales de homologación.

En cuanto a su ficha técnica, por dimensiones se establecerá entre el Audi Q5 y el Audi Q7, aunque más cerca del modelo inferior. Será uno de los primeros SUV eléctricos en el mercado junto al Jaguar I-Pace, pero sabemos también que el BMW i5 está en camino y se planteará como alternativa. Por otro lado, el anuncio de Audi no hace sino dejar en evidencia que Volkswagen está preparando el suyo propio, aunque no se han revelado fecha ni otros datos relevantes.

Audi tendrá su primer SUV eléctrico listo para 2018, el Audi e-tron con 500 kilómetros de autonomía

Para Audi, es crucial ofrecer una autonomía que supere los 400 kilómetros reales, pero también es fundamental que haya una red de cargadores a disposición de los clientes de Europa, Asia y los Estados Unidos. En lo que respecta al mercado europeo, su alianza con otros grandes grupos automovilísticos del sector ya tendrá nuevos cargadores para 2018, luego es un paso importante. Además, es para ese mismo año cuando habrá nuevas baterías más capaces y más económicas, con una densidad energética que permita cifras como la que proyectan.

Lo que se ha cuestionado, sin embargo, es qué ocurrirá con el Audi Q6. Efectivamente, lo adelantado por el prototipo del año 2015 parece ser, a todas luces, el Audi Q6. Pero no. Desde la directiva de Audi han aclarado, también, que Audi e-tron y Audi Q6 son modelos diferentes, y que el eléctrico se diferenciará del SUV deportivo por diferentes motivos. Sí va a ser un modelo de corte deportivo, pero no va a ser un SUV coupé de cuatro puertas, y es muy previsible que las diferencias no se centren exclusivamente en esto.

La Generación Z quiere una movilidad 100% eléctrica

Nissan ha presentado un estudio sobre la Generación Z y su visión respecto a la sostenibilidad, la movilidad eléctrica y las smart cities del futuro, de la mano de la consultora Salevetti Llombart. Apuntan que quieren seguir utilizando el coche pero de forma más sostenible.

La Generación Z es el grupo demográfico nacido entre 1994 y 2010, representa el 25,9% de la población mundial y en 2025 supondrán el 75% de la fuerza laboral del mundo y son una generación que ha crecido entendiendo el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad.

 

 

El 91% los entrevistados tiene o piensa tener carnet de conducir y el 78% prevee comprar un coche. Además el 58% de ellos piensa que su mejor opción de vehículo es el eléctrico.

Los Z consideran que el paso hacia una movilidad 100% eléctrica implica una evolución en todos los sentidos.

También una nueva forma de comunicarse así como la economía colaborativa a través de fórmulas como el car-sharing.

El estudio ha analizado 605 entrevistas en España y Portugal con una edad comprendida entre los 14 a 22 años. Ahora mismo, la Generación Z en España representa un 9% de la población y en Portugal casi un 10%.

(Fuente: Nissan)

¿Es “normal” la reapertura de Garoña?

El Consejo de Seguridad Nuclear ha decidido, así como si tal cosa, que la Central Nuclear de Santa María de Garoña, con 40 años de edad y cerrada desde hace cuatro, se pueda volver a abrir.

Es gracioso ver en el orden del día del pleno del Consejo como su reapertura es un asunto de “trámite normal”.

No se puede negar que semejante decisión es cualquier cosa menos “normal”.

Ahora que el Consejo de Seguridad Nuclear ha decidido dar vía verde, deja a voluntad del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital la decisión de reabrir la planta y, permitir que sus peligrosas hermanas puedan prorrogar su actividad.

Por su parte, los dueños del establecimiento (Endesa e Iberdrola), observan cómo pronto van a prorrogar la jubilación a sus peligrosos juguetitos un 50% más de tiempo del que les correspondía.

La moraleja es que nos demuestra como a nuestros (ineptos) gobernantes les importamos realmente una m*****.

Les importa un bledo que en momentos en que el mundo entero está avanzando hacia desarrollos renovables, aquí haya que seguir dependiendo de combustibles fósiles y peligrosas centrales nucleares; importa un bledo ver cómo se hacen de oro determinadas compañías llenando nuestra tierra por miles de años con residuos que, por supuesto, ellos no van a mantener; les importa un bledo la imagen que dan cuando demuestran cómo se dificulta hasta la extenuación la posibilidad de que un ciudadano quiera producir su propia energía con el sol, mientras todo son facilidades a los magnates del megavatio nuclear; les importa un bledo que por pequeño que sea el riesgo, la posibilidad de que pase algo con esas centrales arruinará nuestra vida para siempre. Todo esto les importa un bledo, por eso esta gente entiende que, aprobar la reapertura de Santa María de Garoña, es un asunto “normal”.

Pues estimados señores del Consejo de Seguridad Nuclear, no es normal.

Tan poco normal es, que al día siguiente de su aprobación, durante un rato todos mantuvimos la respiración cuando los diarios digitales advirtieron que la central francesa de Flamanville había tenido una explosión.

Al final, parece que no hubo fuga radioactiva, y que “solo” hay cinco intoxicados leves, pero ¿cómo creen que pasaron la mañana todos los vecinos normandos y bretones? Supongo que en eso no pensaron los cuatro consejeros que votaron a que una central idéntica a la de Fukushima pueda ponerse en marcha otra vez.

 

Cambio climático y contaminación del aire: 5 semejanzas y diferencias

Cada vez hay más referencias en prensa, redes sociales y debates públicos sobre el cambio climático y la contaminación del aire. Son los principales problemas ambientales que afectan al planeta. Están de máxima actualidad en los medios de comunicación social y son también una creciente preocupación de una gran parte de los ciudadanos. Sin embargo, se tiende a confundirlos, a considerarlos indistintamente.

¿Qué comparten?

Su origen es común: los dos problemas son el resultado del actual modelo energético. Un modelo basado en la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que emite CO2 y provoca el cambio climático, y genera otros contaminantes como NOx (óxidos de nitrógeno), SOx (óxidos de azufre) y partículas finas que provocan la polución del aire que respiramos. Las emisiones de CO2 provienen en su mayoría de la generación eléctrica, la industria y el transporte; en el caso de la contaminación del aire, el principal factor causante es el tráfico y las calefacciones de carbón en las ciudades, el uso de biomasa (leña, desechos animales…) para cocinar y calentarse en los países menos avanzados y las centrales eléctricas de carbón en zonas como China, Estados Unidos o Centroeuropa.
Tienen un gran impacto negativo en la sociedad: el cambio climático incrementa la temperatura del planeta y provoca frecuentes y graves fenómenos, como sequías e inundaciones, reduce la producción agrícola, es causa de hambrunas. Por su parte, la contaminación del aire afecta muy gravemente a la salud humana (causa más de seis millones de muertes prematuras al año en el mundo y provoca cerca de un cuarto de los cánceres de pulmón, los ataques al corazón y los infartos cerebrales) y genera importantes daños a la economía que se pueden estimar en unos costes directos equivalentes al 0,3% del PIB mundial en gastos sanitarios, pérdida de horas de trabajo y una creciente reducción de la productividad agrícola.
Su efecto a largo plazo se hará mucho más grave: tanto el cambio climático como la contaminación del aire tienen graves impactos hoy, pero sus efectos serán mucho más graves en el futuro inmediato si no se actúa con criterio, celeridad y determinación. El efecto invernadero del CO2 es acumulativo y se mantiene durante al menos 100 años en la atmósfera. Todos los elementos contaminantes que se sigan emitiendo tendrán mayor efecto en los años próximos, se irán acumulando, se irán agravando. Además, el incremento paulatino de la población urbana, la utilización cada vez en mayor número y con mayor intensidad de vehículos contaminantes y el progresivo envejecimiento de la población podría producir consecuencias extraordinariamente graves: la contaminación del aire, si no se le pone remedio a tiempo, podría multiplicarse por cinco en los próximos cincuenta años.
Un modelo energético más sostenible es la solución a largo plazo: y esto pasa de forma inevitable, a nuestro juicio, por la eficiencia energética (hacer lo mismo con menos energía) y por sustitución progresiva de combustibles fósiles por energía sin emisiones, a través fundamentalmente de las energías renovables.

Ambos problemas tienen una clara dimensión ética: los impactos del cambio climático y de la contaminación del aire son socializados: los provocan unos y los sufren otros, los sufre la gran mayoría de la población. Además, en ambos casos, las emisiones están muy relacionadas con las rentas altas pero los que más sufren son las rentas bajas. Por tanto, el problema y su solución tienen un componente ético considerable.


¿Qué no comparten?

Ámbito geográfico: el cambio climático es un problema global, que afecta a todo el planeta: la emisión de CO2 en un lugar concreto tiene efectos sobre el conjunto del planeta. La contaminación del aire es más local o regional: por ejemplo, las emisiones del tráfico de una ciudad tienen un efecto inmediato y evidente en la contaminación del aire, sobre todo en la ciudad donde se produce. Pero sería un error pensar que es un problema solo local, ya que las emisiones contaminantes pueden viajar largas distancias y causar efectos en lugares alejados (son bien conocidos los efectos de la acidificación del aire en los países nórdicos causados por las centrales de carbón de Centroeuropa).
Plazo y permanencia de impactos: aunque sus efectos ya son visibles, el impacto del cambio climático se apreciará con mayor dramatismo en el medio y en el largo plazo, a medida que se incremente la temperatura global. La contaminación del aire es, sin embargo, un efecto que se percibe más de corto plazo: es, quizás, el problema más grave al que nos enfrentamos en la actualidad. Por otra parte, los gases de efecto invernadero, como ya hemos apuntado, se mantienen en la atmósfera durante décadas. Aunque dejáramos de emitir hoy, las emisiones que ya se han producido permanecerán en la atmósfera muchos años y por tanto sus efectos. En el caso de la contaminación local, los efectos se mantienen durante menos tiempo; por tanto, si redujéramos las emisiones en una ciudad podríamos mejorar su calidad del aire en semanas o en meses.
Gobernanza: el cambio climático, por sus características, requiere de acuerdos globales para hacerle frente en su verdadera dimensión. Este es el origen de los acuerdos de Kioto o de París. Para comprender la dimensión global del problema conviene tener muy presenta algo: si Europa reduce las emisiones de efecto invernadero pero China no lo hace, sus esfuerzos no serán efectivos. La decisión ha de ser global, simultánea a ser posible, para que los efectos sean globales y efectivos. En el caso de la contaminación local, la solución es más local o regional. Los ayuntamientos pueden contribuir a resolver el problema sin necesidad de acuerdos internacionales. Aunque, desde luego, sería muy conveniente que elaborasen unas guías de actuación acordadas internacionalmente para que los ayuntamientos tuvieran un marco de actuación claro y efectivo.
Soluciones a corto plazo: gran parte de las soluciones que se pueden implementar son comunes para ambos problemas (fiscalidad ambiental, estándares de emisiones, educación y sensibilización…). Sin embargo, algunas políticas públicas, que solo tratan uno de ellos, pueden agravar el otro: por ejemplo, en la UE se ha fomentado el diésel porque es menos perjudicial que la gasolina en términos de cambio climático. Esta solución “unidimensional” ha acabado por convertirse en el principal causante de los problemas de calidad del aire en nuestras ciudades. Y lo mismo podría decirse, en el futuro inmediato, del biodiésel. Otro ejemplo: en atención a desarrollar políticas de “calidad del aire”, algunos ayuntamientos se están decantando por aplicar soluciones basadas en el gas para movilidad urbana o calefacción. Estas soluciones podrían impedir, en el futuro inmediato, el cumplimiento de los objetivos europeos en materia de reducción de gases de efecto invernadero. Lo que se “gana” por un lado se “pierde” por otro.
Sectores clave de actuación: el foco para enfrentarse a los efectos del cambio climático se está poniendo en los grandes emisores, como las centrales eléctricas de carbón o gas, lo que está generando una transición en este sector hacia las energías renovables. Las políticas públicas de calidad del aire en las ciudades pueden ser una efectiva manera de abrir vías de solución al problema de las emisiones difusas provocadas por el transporte y el consumo de energía en los edificios.

Cataluña acelera el despliegue del autoconsumo fotovoltaico

El Govern de Cataluña acaba de aprobar la creación de la “Mesa de Impulso al Autoconsumo Fotovoltaico”

El Govern de Cataluña acaba de aprobar la creación de la “Mesa de Impulso al Autoconsumo Fotovoltaico” (Acord 11/2017, de 7 de febrero). ¿El objetivo? “Alcanzar una mejor y más rápida penetración de la energía solar fotovoltaica en Cataluña mayormente en techos solares de edificios o pérgolas fotovoltaicas, para avanzar hacia un sistema de generación eléctrica más limpio, más distribuido y con una mayor participación ciudadana”.

El autoconsumo solar fotovoltaico ya es realidad en Cataluña. Mientras en España casi 4.000 megavatios de potencia fotovoltaica, volumen muy menor si lo comparamos con la potencia de gas instalada entonces (las centrales térmicas de ciclo combinado construidas durante este sexenio sumaron 10.000 megavatios)

Los cambios en la legislación entre 2010 y 2014 acaban con ese modelo, el de las grandes huertas solares y grandes cubiertas fotovoltaicas, instalaciones todas ellas que generan energía eléctrica no para autoconsumo, sino para vender a la red. Los cambios que introduce el legislador son varios: primero recortamos el precio al que será retribuido el kilovatio FV producido en una instalación solar, luego recortamos el número de horas primables (y si antes cualquier kilovatio hora generado a cualquier hora solar tenía derecho a cobrar una prima, a partir de un momento dado, solo los kWh generados en unas determinadas horas tendrán derecho a ello), luego gravamos con un impuesto (7%) a todos los kilovatios FV.

Así las cosas, el mercado comienza a contraerse, la inversión huye y el sector pierde hasta 35.000 puestos de trabajo directos según el dato de UNEF entre 2008, cuando toca techo, y 2014. Así suena la crisis y así es como empieza a ver la luz, por necesidad, la reconversión. En Cataluña muchas empresas se dan prisa y buscan en el autoconsumo la salida. Y empiezan a encontrarla, al principio, con dificultades, pues el nuevo modelo exige un cambio de mentalidad: la fotovoltaica ya no es un vía de ingreso, sino que se convierte ahora lo que genero en el tejado de mi casa o en la cubierta de mi nave no tengo que comprárselo a la red y cambiar de mentalidad no siempre es fácil.

Y poco a poco las instalaciones van surgiendo (los precios de la FV bajan espectacularmente durante estos años) y las cuentas van saliendo, por supuesto, sin necesidad de subvención o ayuda alguna.

El autoconsumo ha crecido pese a la campaña de desinformación impulsada desde ciertas administraciones y ciertos medios de comunicación, y pese al terrorismo regulatorio, que lleva ya casi cinco años amenazando con impuestos sin sentido (impuestos fantasma que nadie paga) y multas millonarias. La verdad es que salen los números, porque no necesita de subvención alguna, y porque es positivo tanto para el autoconsumidor -que ahorra-, como para el que no lo es, que puede beneficiarse de la entrada en el mercado de nuevos actores.

El Acuerdo del Govern 11/2017, de 7 de febrero, “que aprueba la creación de la Mesa de Impulso al Autoconsumo”

El acuerdo del Govern 11/2017, de 7 de febrero, por el cual se aprueba la creación de la Taula d’impuls a l’autoconsum fotovoltaic a Catalunya, explica que esta iniciativa se enmarca en la política del Govern de Cataluña de transición “hacia un nuevo modelo energético sostenible, democrático, distribuido y equitativo socialmente, con una apuesta clara por la energía limpia y renovable y que eleve al máximo exponente la eficiencia energética en todas las políticas públicas, con la necesidad de garantizar el compromiso del país con la sostenibilidad, la innovación y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos”. El acuerdo apuesta por el autoconsumo de energía eléctrica por una serie de beneficios que incorpora al sistema que cita explícitamente. Son estos.

1. Ayuda a la gestión de la demanda.
2. Lamina la curva de carga.
3. Reduce pérdidas en el transporte y la distribución.
4. Reduce saturaciones en las redes de distribución.
5. Contribuye con energía solar fotovoltaica a la cobertura de la punta de demanda en el verano.
6. Reduce inversiones en las redes de distribución.
7. Incrementa la aportación de las energías renovables al sistema sin coste económico regulado para este.
8. Contribuye a la reducción del precio marginalista del mercado eléctrico.

Por todo ello -dice el Acuerdo 11/2017-, la Generalitat de Cataluña debe dar a conocer las posibilidades del autoconsumo y facilitar su implantación. Según el Acuerdo 11, “el autoconsumo fotovoltaico contribuirá significativamente al desarrollo del nuevo modelo energético, en términos de incrementar la eficiencia energética y facilitar la integración de energías renovables en el sistema eléctrico, de reducir las emisiones contaminantes y de reducir la dependencia tan grande que tiene Cataluña de los combustibles fósiles y de la energía nuclear, a la vez que ayudará a satisfacer la creciente necesidad de almacenamiento de energía eléctrica renovable distribuida por el territorio”.

Composición de la mesa: se sentarán en torno a la Mesa de Impulso al Autoconsumo Fotovoltaico de Cataluña
1. el consejero o consejera de Energía, como presidente;
2. el director o directora general de Energía, Minas y Seguridad Industrial, que ocupará la vicepresidencia;
3. la directora del Instituto Catalán de la Energía, que se ocupará de la secretaría y coordinación de los grupos de trabajo;
4. un representante del departamento competente en materia de ordenación territorial;
5. representantes de las administraciones públicas de ámbito local (diputaciones, Área Metropolitana de Barcelona y ayuntamientos) y asociaciones de municipios de Cataluña, con un máximo de 20 representantes;
6. representantes del sector empresarial privado (empresas y asociaciones profesionales del sector fotovoltaico y del almacenamiento eléctrico y distribuidores y comercializadores de energía eléctrica, hasta un máximo de 60 representantes);
7. representantes de los colegios profesionales, las asociaciones de consumidores y otras asociaciones o entidades que tengan un papel o un interés en el desarrollo del autoconsumo, hasta un máximo de 20 representantes.

El Acuerdo 11 establece que las personas titulares de la representación de los apartados 5, 6 y 7 serán nombrados por el consejero o consejera del departamento competente en el ámbito de Energía a propuesta de cada una de las entidades y empresas que componen la Mesa. El Acuerdo establece además que, “en función de los temas a tratar, se puede invitar a representantes de otros ámbitos competenciales de los departamentos de la Generalitat”.

Concreta las funciones de la Mesa:
1. Coordinar la actuación de la Generalitat de Catalunya con el resto de las administraciones públicas y el sector privado en el ámbito del autoconsumo.
2. Identificar, en el marco de las competencias de las administraciones catalanas, barreras administrativas, económicas y legales que dificulten la implantación del autoconsumo en Cataluña y proponer acciones para su superación.
3. Identificar y desarrollar proyectos y actividades para promover el desarrollo del autoconsumo en Cataluña.
4. Fomentar el uso eficiente y eficaz de los recursos públicos en el autoconsumo.
5. Hacer el seguimiento y la evaluación de las actuaciones anteriores.

La Mesa, que tendrá una vigencia de tres años y puede crear además los grupos de trabajo que considere convenientes. El Instituto Catalán de la Energía prestará soporte técnico y administrativo a la Mesa y a los Grupos de Trabajo.